Somos una pareja, Rosa y Thomas, una palentina y un alemán. Nos gusta -entre otras cosas- la tranquilidad, los animales, la naturaleza, la arquitectura gallega tradicional, el sentido común y las cosas bien hechas.
La mayor parte del Pazo hemos sacado adelante con la idea de que este lugar les guste a nuestros huéspedes tanto como a nosotros.
Lo actual es el resultado de 12 años de trabajo constante, donde hemos rescatado este patrimonio de las ruinas con nuestras propias manos. Nuestra misión fue devolverle la vida para que pueda disfrutarlo tanto como nosotros.